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Reino Unido analiza vetar publicidad petrolera en museos

Más de 100 mil firmas obligan al Parlamento a discutir el rol del patrocinio petrolero en instituciones culturales

Reino Unido analiza vetar publicidad petrolera en museos
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El Parlamento británico se prepara para debatir una propuesta que podría marcar un precedente internacional: prohibir la publicidad y el patrocinio de empresas de combustibles fósiles en museos y espacios culturales. La discusión surge tras una petición ciudadana que reunió más de 100 mil firmas, cifra que obliga a los legisladores a tratar el asunto en una sesión oficial. El detonante ha sido el reciente acuerdo de USD 63,3 millones entre British Petroleum (BP) y el British Museum, criticado por sectores sociales que acusan a la industria energética de “blanquear” su imagen a través de la cultura.

Activistas y figuras públicas han intensificado la presión para que se regule este tipo de financiamiento corporativo. Chris Packham, reconocido presentador y defensor ambiental, denunció que “al igual que se prohibió la publicidad del tabaco por sus daños, debe hacerse lo mismo con los combustibles fósiles”. Quienes apoyan la iniciativa afirman que estas prácticas representan una contradicción frente a los compromisos del Reino Unido con la reducción de emisiones y la transición energética.

 

 

El gobierno, sin embargo, ha declarado que no tiene planes de restringir la publicidad fósil, aunque asegura estar comprometido con los objetivos climáticos. Actualmente, la regulación del contenido publicitario recae en organismos independientes, lo que limita la acción directa del Ejecutivo. No obstante, varias instituciones culturales han comenzado a distanciarse voluntariamente de estas alianzas: la National Portrait Gallery, las galerías Tate y la Royal Opera House ya han roto lazos con BP en los últimos años.

Desde el sector cultural, voces como la de Frances Morris, exdirectora de Tate Modern, insisten en la necesidad de una legislación formal. Según ella, prohibir este tipo de financiamiento permitiría a los museos recuperar su independencia y credibilidad. La relación entre patrocinio y conflictos de interés ha cobrado mayor relevancia, especialmente cuando empresas como BP anuncian recortes en energías renovables para reforzar la producción de gas y petróleo.

En paralelo, el Science Museum ha sido objeto de protestas por mantener un acuerdo con Adani Green Energy, filial del principal productor privado de carbón del mundo. El creciente rechazo público pone en cuestión la legitimidad de estos vínculos, y anticipa un cambio de paradigma para la financiación cultural. Si el Reino Unido aprueba esta medida, otras naciones podrían replantear el papel de la publicidad en sectores estratégicos y de alto impacto social.