
Vietnam acelera en inversión extranjera: qué deben aprender los emprendedores del boom de IED
La IED en Vietnam marca récord en 2025 y redefine las reglas: más tecnología, sostenibilidad y cadenas de valor sólidas.
Vietnam cerró 2025 con 27.620 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) ejecutada, un alza interanual del 9% y el mejor registro del periodo 2021-2025. El capital registrado superó los 38.000 millones de dólares, según datos oficiales, confirmando la confianza de los inversionistas internacionales pese a la volatilidad global. Para emprendedores y pymes, la señal es clara: el capital fluye hacia ecosistemas competitivos, sostenibles y tecnológicamente preparados.
Las cifras de la Oficina General de Estadística del Ministerio de Finanzas muestran que en enero de 2026 el capital registrado de IED alcanzó 2.580 millones de dólares, 40,6% menos que un año antes. Sin embargo, el capital efectivamente desembolsado creció 11,3%, hasta 1.680 millones de dólares, reflejando mayor ejecución de proyectos y dinamismo operativo.
El empresario Pham Doan Tung, director de Top Land Project & Industry Joint Stock Company y presidente de la Asociación de Apoyo al Desarrollo Industrial (IDA) de Hai Phong, sostiene que la IED que llega al país se divide en dos capas: el volumen sigue siendo robusto, pero la calidad es cada vez más selectiva. Los inversionistas ya no preguntan solo por costos o incentivos fiscales; ahora priorizan energía limpia, estabilidad regulatoria, talento técnico y solidez de la cadena de suministro.
La nueva IED: verde, inteligente e interconectada
De cara a 2026, la inversión apunta a proyectos con alto componente tecnológico y mayor valor agregado. Según Tung, esta nueva generación puede resumirse en tres conceptos: “verde, inteligente e interconectada”.
“Verde” implica cumplir estándares ESG, reducir emisiones y garantizar trazabilidad ambiental. “Inteligente” supone integrar automatización, ciberseguridad, digitalización y hasta centros de I+D. “Interconectada” significa que las fábricas buscan integrarse desde el primer día a un ecosistema con logística, proveedores locales, talento calificado y servicios compartidos. Para los emprendedores, esto abre oportunidades en manufactura avanzada, servicios tecnológicos, formación especializada y soluciones ambientales.
Competencia feroz y oportunidad para pymes
El mapa de atracción de capital en 2025 muestra una competencia intensa entre polos industriales como Ciudad Ho Chi Minh, Hanói y Hai Phong, pero también frente a economías como India y otras del Sudeste Asiático. Cuando los incentivos fiscales dejan de ser el factor decisivo, la ventaja competitiva se traslada a la capacidad operativa, digital y ambiental.
Entre los principales desafíos destacan la falta de infraestructura verde y digital homogénea, la escasez de talento técnico especializado y la limitada profundidad de las industrias de apoyo. Para las startups industriales y tecnológicas, esto representa una ventana estratégica: desarrollar componentes de alto valor, certificaciones internacionales, automatización o soluciones de integración puede convertirlas en socios clave de la inversión extranjera.
Tung propone cuatro transformaciones estructurales: pasar de comercializar suelo industrial a ofrecer un ecosistema integral; evolucionar de mano de obra abundante a talento altamente calificado; fortalecer la red local de proveedores para elevar el valor agregado; y garantizar procesos regulatorios rápidos y previsibles.
Para los emprendedores, el mensaje es contundente: el capital global busca certidumbre, sostenibilidad y capacidad de integración. Vietnam se encuentra en una encrucijada estratégica; atraer más recursos ya no es suficiente. El reto es convertir la competitividad empresarial en un motor de crecimiento sostenible y en una plataforma que impulse la innovación tecnológica local.










