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Sostenibilidad empresarial gana peso como clave para la rentabilidad

Las empresas incorporan criterios ambientales, sociales y económicos para fortalecer su rentabilidad y responder a consumidores más exigentes.

Sostenibilidad empresarial gana peso como clave para la rentabilidad
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La sostenibilidad empresarial dejó de ser un asunto exclusivamente ambiental para convertirse en un factor estratégico para las organizaciones. La presión de consumidores, inversores y empleados por modelos de negocio responsables impulsa a las compañías a combinar crecimiento económico con compromisos sociales y ambientales.

La empresa sostenible debe gestionar su actividad desde tres dimensiones: económica, ambiental y social. Esto implica mantener la rentabilidad, utilizar los recursos de manera responsable y considerar el impacto de las decisiones corporativas sobre trabajadores, clientes y comunidades.

 

 

Los ODS marcan parte de la agenda corporativa

Los ODS establecidos por la Organización de las Naciones Unidas plantean una hoja de ruta hacia 2030 que también involucra al sector empresarial. De acuerdo con el estudio Las empresas y el desafío de los ODS, elaborado por PwC, 78 % de las compañías españolas mencionaba estos objetivos en sus informes anuales, frente a 72 % de la media internacional.

El mismo análisis identifica entre las prioridades empresariales la acción por el clima, el trabajo decente y desarrollo económico, la igualdad de género, las alianzas para alcanzar objetivos y la educación de calidad. Sin embargo, el documento también advierte sobre la necesidad de establecer metas más concretas y cuantificables.

Eficiencia y reputación impulsan la transformación

Una estrategia de sostenibilidad puede traducirse en beneficios empresariales cuando se integra a los procesos de negocio. El uso eficiente de los recursos puede contribuir a reducir costos, mientras que las prácticas responsables pueden fortalecer la reputación, generar valor para clientes e inversores y favorecer la atracción y retención de talento.

La transformación también requiere revisar operaciones y cadenas de valor: controlar el consumo energético, seleccionar proveedores con prácticas responsables, reducir consumibles, impulsar la digitalización e incorporar criterios ambientales en el diseño de productos y servicios son algunas de las medidas señaladas para avanzar hacia modelos más sostenibles.

En este escenario, rentabilidad y sostenibilidad no tienen por qué ser objetivos contrapuestos. La incorporación de criterios económicos, sociales y ambientales permite a las empresas responder a nuevas expectativas del mercado y construir modelos orientados a la permanencia, la eficiencia y el crecimiento a largo plazo.